La amistad, uno de los pilares de la felicidad

amistad

 

Hace pocos días  celebrábamos el Día de San Valentín o Día de los Enamorados. Muchos lo ven como una celebración vacía, poco más que una excusa para hacernos comprar o consumir más – que, en gran parte, lo es-, pero lo cierto es que es una fecha a apuntar en nuestra agenda: no para comprar regalos, si no para recordar el importantísimo papel que tiene la amistad en nuestro bienestar emocional. Ahora que ha pasado la vorágine de los regalos y de los anuncios de perfumes y bombones,  queremos hablar de la verdadera esencia detrás de la  celebración: el poder de la amistad. Al fin y al cabo, la amistad, es amor:  y como  la familia o las relaciones de pareja,  se encuentre en  una base sólida para  la  felicidad  y el bienestar psicológico.

Los verdaderos amigos son aquellos que están con nosotros cuando estamos contentos y también cuando estamos tristes. De hecho, se dice que los malos tiempos traen buenos amigos. Su apoyo incondicional puede ayudarnos a superar más fácilmente los problemas y a sentirnos reconfortados cuando la vida se pone díficil. Que la amistad es una de las bases del bienestar psicológico está incluso estudiado científicamente: tener  un  buen círculo de amigos de amigos ayuda a hombres y mujeres de mediana edad a sentirse más felices según  un análisis publicado en  la revista ‘Journal of Epidemiology and Community Health’. 

Por eso en este breve post os animamos a todos a cultivar vuestras relaciones sociales y a recordar el valiosísimo papel que tienen vuestras amistades en vuestra vida. No dejéis marciotar las relaciones con vuestros amigos y dedicarles el tiempo que se merecen, porque también os lo estáis dedicando a vosotros mismos.

Si quieres comprobar en un instante el valor de la mistad para nuestro bienestar emocional, un día que te sientas algo más triste o bajo de ánimo, descuelga el teléfono y llama a ese  buena amiga o amigo con el que hace tiempo que no hablas, por falta de tiempo o porque te dejas llevar por la rutina. Seguro que en cuanto cuelgues tus penas son muchos más pequeñas. Pruébalo!

Y vuelta a empezar! Propósitos para 2015

Propósitos año nuevo 2015

Ya estamos en 2015. . . y desgraciadamente, parece que aún no volamos en monopatín como hacía Michael J. Fox en Regreso al Futuro. Pero ya sabéis los que de vez en cuando os pasáis por aquí que nuestra máxima es que una actitud  positiva es clave para afrontar mejor nuestros problemas y superar nuestros obstáculos. Enero es mes de novedades, comienzos, vueltas a la rutina, inauguraciones (aunque sea el calendario de encima de la mesa)  y vueltas a empezar . Enero es además el mes de las listas: las clásicas listas de buenos propósitos y las muchas más festivas listas de la compra de rebajas. La de las compras en rebajas, para aquellos que se los puedan permitir, resultan además  mucho más fáciles de cumplir 😉

Hablando de hacer listas de buenos propósitos, lo cierto es que puede ser una actividad muy positiva ,  ya que como mínimo  nos hace replantearnos qué es aquello en lo que estamos fallando o mejor dicho,  en qué queremos mejorar. El autoanálisis y saber reconocer nuestras propias carencias, defectos y virtudes pude resultar muy útil.  Pero por muy positivos que queramos ponernos, para que tenga sentido  también hemos de ser cuidadosos  al hacer las  listas de buenos propósitos.  Sobre todo  cuando estos no son realistas o resultan inalcanzables, lo cual puede convertirse en  una tentación en la que perdamos algunas horas de nuestro tiempo soñando despiertos más que algo realmente productivo. Por ejemplo una lista demasiado larga, demasiado acotada en el tiempo,  que dependa de la intervención de muchas personas o que incluya cosas que realmente no nos apetece nada hacer  puede hacer que nos desilusionemos antes de tiempo. Lo más seguro es que esos propósitos taaaan ideales  queden aparcados en el apartado de “Notas” de nuestra recién estrenada agenda, preparadas para cuando inauguremos 2016. Por eso es esencial que la lista se base  en aquello que realmente queremos hacer, y no en aquello que creemos que podemos – o creemos que no podemos– hacer.

Por eso, para estrenar 2015 desde El blog del triptófano queremos compartir con vosotros nuestro consejo  favorito para aplicarlo en todas las situaciones en las que tengáis que valorar o tomar decisiones o incluso ahora mismo, al redactar vuestra lista de buenos propósitos. La frase de de Brené Brown, escritora, investigadora y speaker autora de Los regalos de la Imperfección: “Háblate a tí mismo como le hablarías a alguien al que amas” 

3 lecciones que nos enseña Lo imposible

Escena deLo Imposible. ©Warner Bros. Pictures España
Escena de la Lo Imposible. ©Warner Bros. Pictures España

Anoche, como más de 6 de millones de personas, desde El blog del Triptófano también nos emocionamos viendo  el estreno en televisión de la película Lo imposibleY nos impresionó tanto que hoy no queremos pasar por alto la oportunidad de compartir con vosotros por qué ésta película nos llega tan dentro.

Como ya sabéis, Lo imposible es la adaptación cinematográfica de una historia real de supervivencia: la  de una familia española,  formada por Maria Belón, su marido Quique y sus 3 hijos Lucas, Tomás y Simón. La familia disfrutaba de unos días de vacaciones en Tailandia cuando se vieron golpeados por uno de los desastres naturales más catastróficos de la historia reciente: el terremoto del océano índico de diciembre de 2004, conocido más popularmente como el tsunami de Tailandia. Una familia con muchísima  suerte y  aún más coraje, aunque parezca extraño llamar afortunadas a unas personas  que tuvieron la desgracia de  enfrentarse a una tragedia de dimensiones colosales. Pero lo cierto es que los cinco miembros de la familia sobrevivieron, algo que no fue posible para más de 200.000 personas ese  día de después de Navidad de 2004. Por eso, Maria explica que ahora se acerca su décimo cumpleaños: la fecha en la que volvieron a nacer. Y una vez más, la vida demuestra que incluso de gravísmias catástrofes, podemos obtener algo positivo.

1. Aprende a valorar lo que realmente es importante 

Contaba Maria Belón  en una reciente entrevista que llegaron a Tailandia muy inquietos. En concreto, estaban  preocupados por unas perspectivas laborales muy poco optimistas: Quique podía perder su trabajo. Estaban  tan preocupados que no lograban disfrutar del todo de unas vacaciones familiares en un lugar paradisíaco, lujo que  pocos pueden permitirse  Pero entonces, dice Maria, llegó el tsunami para poner las cosas en su sitio, y enseñarles qué irrelevantes eran realmente esos problemas tan importantes  que hace unos minutos no les dejaban ni desconectar. Esta es una de las primera lecciones de vida que nos enseña su historia: hemos de aprender a valorar lo que realmente es importante. Viendo la historia de la familia  Belón, te das cuenta de  lo insignificantes que son en realidad muchos de los problemas que nos  impiden disfrutar de lo que la vida te ofrece: miedos,un panorama laboral incierto, complejos, relaciones que se rompen. Nos deprimimos, angustiamos y gastamos nuestras energías en problemas que realmente no son lo importante.

2.Vive cada momento como si fuera el último

Además de poner cada cosas en su sitio y a aprender a relativizar nuestros problemas, hemos de ser conscientes de que todos pasaremos por algún tsunami a lo largo de nuestra vida. Quizás no un tsunami “real”, como el que asoló las costas del sudeste asiático, pero sí tsunamis figurados que nos pondrán a prueba. Pérdidas, crisis, problemas personales y familiares o  enfermedades  que pueden golpearnos  con mucha  fuerza, de los que también tendremos que luchar para salir a flote. Un sólo momento puede cambiar para siempre nuestras vidas.  Así que, mientras llega, toca dar las gracias por los buenos momentos y disfrutar cada pequeño momento de felicidad como si fuera el último. Porque de momento, no podemos saber qué nos va a pasar mañana.

3. Lo único capaz de salvar a un ser humano es otro ser humano

Esta frase no es de la película, si no que  como muchos habréis reconocido, se trata de un slogan publicitario de Médicos Sin Fronteras, frase con la que Maria Belon  despidía  su entrevista en el programa Viajando con Chester En la película vemos como ante la tragedia, una madre lucha por salvar a su hijo y un padre mueve cielo y tierra para reencontrarse con su familia. Pero también vemos cómo la ayuda y  la solidaridad entre seres humanos,  entre personas,   entre meros  desconocidos, logra salvar vidas.  Y aprendemos que por eso por lo que realmente merece la pena luchar. Porque  como dice la película “cuando todo está perdido, aquello por lo que luchamos define quiénes somos”. 

Aprendiendo a ser más positivo 1

positivo

Ya hemos hablado muchas veces en nuestro blog cómo una actitud positiva puede ser la clave para solucionar muchos de las problemas y incluso, puede ser la llave de la felicidad.

Sin embargo, ser positivo no siempre es fácil. A nuestro alrededor, en nuestra propia vida, ocurren muchas cosas que pueden alterar nuestro estado de ánimo e incluso a veces aparecerán obstáculos en el camino que no sabemos bien cómo superar y que pueden provocarnos frustración, nervios e incluso depresiones. La vida está en constante movimiento y cambio (por eso es vida!) y  debemos ser conscientes que habrá momentos felices y otros que francamente,  no lo serán, y que poco habrá que podamos hacer para cambiarlos. Pero sí podemos cambiar en la forma en que afrontamos esos problemas y los momentos infelices de la vida para que dejen una huella menos honda:  aprendiendo a ser positivo y a relativizar los problemas no es fácil, pero tiene grandes recompensas. Hoy queremos aportar nuestro granito de arena para que consigáis ser más positivos pasito a pasito.

El pequeño paso de hoy consiste en desterrar de vuestro vocabulario los términos absolutos. Nos referimos a esos rotundos “nunca” “siempre” todo” “nada” “nunca” “ninguno” “jamás” “seguro” “imposible”. . .Estos términos, que tanto utilizamos en nuestro día a día, son propios del pensamiento negativo y   son tan absolutos que no admiten réplica y  cierran la puerta al cambio, la evolución y la adaptación, muchas veces claves para resolver nuestros problemas.  Si te fijas el pensamiento positivo es flexible está abierto a otras posibilidades e interpretaciones.

Por ejemplo:

Has ido a cenar con  la familia de tu nueva pareja y estás un poco nervioso porque habéis hablado poco: 

Pensamiento negativo: Seguro que les caigo fatal y no me vuelven a invitar nunca

Pensamiento positivo: Quizás no les he caído bien, pero ya nos conoceremos mejor. 

Entre uno y otro pensamientos ¿cuál crees que te ayudaría a solucionar el problema o a sentirte mejor? ¿Cuál crees que sería mejor para tu autoestima? La diferencia es notable, ¿verdad?

Por eso, hoy te proponemos que evites utilizar (y pensar) en términos absolutistas. Porque además, la realidad y la vida, tampoco lo es.

Imagen: Victor Hanacek (Picjumbo)

¿Los optimistas viven más?

equilibrio

Hace unas semanas recogían varios medios la noticia de que, además de las necesarios buenos hábitos  -llevar dieta equilibrada y mantener un buen nivel de actividad física-,  otra de las claves para llegar a los 90 años con salud tenía mucho ver con de qué color vemos la vida, es decir, de nuestra actitud a la hora de enfrentarnos a las diferentes circunstancias en las que nos pone la vida:   los problemas, las alegrías, los momentos de tristeza,  las relaciones sociales. . .Tener unas buenas relaciones familiares y sociales o saber plantearse proyectos pueden contribuir a que lleguemos a viejos sintiéndonos mucho mejor.

Esta fue también  una de las conclusiones del coloquio “Cómo llegar a los 90 años“, en el que expertos en salud destacaron que la genética es la responsable en  cerca de un 60% del proceso de envejecimiento, pero que el resto depende de factores ambientales, que pueden modificarse. Y uno de estos factores es precisamente,la actitud con la que nos enfrentamos a la vida.

¿Eres de los que tienden a verlo todo negativo y nunca positivo, como decía aquel ex-entrenador del FC Barcelona?  ¿O eres de los afortunados que saben ver el sol detrás de los nubarrones de una tormenta? Pues sí eres de los últimos, enhorabuena: parece ser que la manera en que  vemos las cosas tiene más que ver de la salud y el bienestar de lo que en un principio parecía!

Muchas veces se habla de los estragos que pueden causar el estrés y la ansiedad en nuestras vidas, cómo pueden afectarnos físicamente   e incluso algunas investigaciones llegan a relacionar un alto nivel de estrés con una mayor probabilidad de padecer algunas enfermedades. Esto es tan claro cómo que muchas veces, la vida nos pone en situaciones difíciles que hacen que el estrés sea tan innevitable como necesario: recordemos que el estrés es una respuesta fisiológica, es decir, natural: nuestro cuerpo pone en marcha mecanismos de defensa ante situaciones que percibe como amenazantes (demasiado trabajo, poco tiempo, muchas cosas que hacer, problemas económicos o familiares etc).

El secreto es encontrar el equilibrio, como en la foto que ha ilustrado el artículo, y conseguir que los  pequeños problemas o obstáculos que nos podamos encontrar en nuestro camino no nos hagan ahogarnos en un vaso de agua y desencadenen una situación de estrés innecesaria.  A veces,  magnificamos pequeños problemas cotidianos y no apreciamos la belleza de esos momentos que pueden hacernos felices, como en aquel  vídeo de la niña que vio llover por primera vez,  y lo supo apreciar. O cómo cuando nuestro hijo nos llama para felicitarnos el día de la madre y nos hace reír.  O cuando nos damos una ducha calentita después de un duro día de trabajo. O cuando olemos café recién hecho por la mañana. . . hay tantas cosas que pasamos por alto!

Por eso, cerramos nuestro post con un consejo que responde a nuestra a la pregunta que lo abre: nadie ni nada puede asegurarnos llegar a los 90, 80 o 70 años. Pero los años que vivamos, podemos intentar vivirlos siendo un poquito más felices. ¿Os apuntáis?

 

El poder de la empatía

Todos hemos oído aquella frase de que la felicidad es un camino, no un destino. En ese camino, como en el de la vida, desafortunadamente, todo no van a ser  alegrías.  Hay momentos duros que afectan a nuestro estado de ánimo, y también a los que nos rodean, y cuando una persona nos explica que lo está pasando mal, no siempre sabemos cómo reaccionar.

La empatía es una cualidad indudablemente humana. Es la capacidad que tenemos para ponernos en el lugar de persona, de alegrarnos en los momentos felices de los demás, y de entristecernos cuando alguien no lo está pasando tan bien. Pero a veces, aunque la sintamos, no sabemos expresarla de manera positiva y reconfortarte para la persona afectada, si no que acabamos mostrando simplemente compasión.

 Hoy queremos compartir con vosotros un excelente cortometraje que explica cómo podemos utilizar esa empatía para aliviar el dolor y el sufrimiento de alguien cuando pasa un mal momento. Porque aunque no existan soluciones mágicas,  y no podamos arreglar los problemas de todos los que nos rodean, como realmente nos gustaría, al menos podemos conseguir que quien sufre se sienta reconfortado. Y eso ya es un pequeño paso hacia la solución, y un paso más en el camino.

Beneficios de escribir un diario

Escribe tu historia en un diario

Dicen los entendidos en materia de sueños, que una de las mejores maneras de recordar lo que hemos soñado es crear un diario de los sueños, donde recorramos las aventuras que parece recorrer nuestro cerebro cada noche.

Sin dejar de recomendaros un ejercicio tan interesante como ese, lo que os proponemos es un ejercicio más diurno, (aunque es ideal para hacerlo antes de dormir): retomar la costumbre de escribir en un diario todo aquello que nos pasa. Una costumbre que se suele atribuir a adolescentes y a momentos problemáticos de nuestra vida, pero que puede tener varias ventajas y beneficios  para nuestro bienestar emocional.

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