¿Somos felices los españoles?

El pasado miércoles, coincidiendo con las celebraciones de Día Mundial de la Salud (dedicado este año a la depresión),  se presentó en Madrid un estudio interesante elaborado para conocer el estado de ánimo de los españoles. Y es que, aunque sí hay datos  sobre la prevalencia de los trastornos del ánimo graves – como la depresión, que según la OMS afecta hasta a 300 millones de personas en el mundo-, no hay tanta información al respecto de las  fluctuaciones no patólogicas en el estado de ánimo: al fin y al cabo, todos tenemos algún día que otro  en los que nos podemos sentir algo más desanimados o desmotivados. España no es solo fiesta, parece recordarnos el estudio.

En el I estudio sobre el estado de ánimo de los españoles se entrevistó a 500 personas acerca de su estado de ánimo y cómo lo percibían.  Aunque la gran mayoría, afortunadamente, se declaraba como feliz (un 83%), lo cierto, es que al reflexionar, hasta un 75%  reconocían  tener pequeños bajones de estado de ánimo al menos una vez a la semana. 

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Por lo general, el 36% de los españoles pide ayuda a su pareja para aliviar sus bajones emocionales, pero hay un 30% de la población de nuestro país que no acude absolutamente a nadie e intentan superar sin ayuda de ningún tipo este tipo de baches en nuestro estado de ánimo. No obstante, hasta un 44% reconocen ayudarse con vitaminas o suplementos alimenticios para contribuir a  superar esos momentos de decaimiento, desmotivación o cansancio.

Pero, ¿qué condiciona realmente el estado de ánimo de los españoles? Tomando como referencia los resultados del 1er Estudio sobre el Estado de Ánimo de los Españoles vemos como la economía (65%), el trabajo (47%) y la familia (31%) son los tres principales factores que condicionan negativamente la vida de los habitantes de nuestro país. Para un 41% de los encuestados, además, la rutina es una dos principales factores de desmotivación.

Francisco López Cánovas, Médico especialista en Psiquiatría, comentaba en la presentación del Estudio, la diferencia entre los pequeños bajones en el estado de ánimo, que todos podemos experimentar, con los trastornos más graves, para los que es importante buscar ayuda médica:  “el principal problema no es tanto un bajo estado de ánimo; el problema es que la persona se resigne y piense que es lo normal vivir sin alegría y no haga nada para cambiarlo. En los estudios internacionales, la prevalencia de los trastornos depresivos se sitúa entre el 5-10% en población adulta. La edad más frecuente de la aparición está entre los 35 y los 45 años, aunque puede ocurrir a cualquier edad”.

En resumen, según el doctor, un  simple bajón en el estado de ánimo no debe alertar de la presencia de una posible depresión, si bien sí es importante acudir al médico cuando se empiece a  notar otros síntomas como pérdida de peso, alteraciones en el  sueño, dejar de disfrutar o abandonar  las actividades sociales, tristeza permanente sin motivo etc

Los buenos hábitos pueden contribuir a un estado de ánimo más estable, como por ejemplo, asegurarse de dormir lo suficiente, realizar ejercicio físico, comer de manera saludable (una dieta completa que incluya todos los nutrientes que necesitamos para mantener nuestra salud física y mental, como ácidos grasos como el omega 3 , vitaminas, minerales como el magnesio, aminoácidos como el triptófano etc) y tratar de mantener un equilibrio entre el tiempo dedicado al trabajo y al ocio.

 

Razones por las que los optimistas viven más (y mejor)

Nuevos estudios sugieren que la actitud positiva ante la vida no sólo ayuda a superar mejor las adversidades: también nos hace más saludables

Hay quienes lo pintan todo de negro, como decía la canción de The Rolling Stones, y quienes prefieren ver la vida en rosa, como cantaba Edith Piaff. ¿Quién de los dos pensáis que lleva las de ganar en la aventura de la vida? Desde hace muchos años se investiga la relación entre las emociones y el estado de ánimo con la salud y el bienestar. ¡Ya lo apuntaba Ramón y Cajal en su célebre frase “La alegría es el único garante de la salud y la longevidad!”.

El optimismo, la actitud positiva y el buen estado anímico no sólo cuentan ahora como una manera de vivir, si no que se relacionan directamente con beneficios físicos tangibles. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Illinois mostró una interesante relación entre el optimismo, la actitud positiva y el corazón: participaron más de 5.000 adultos entre 45 y 84 años teniendo en cuenta diversas variables como salud mental, niveles de optimismo y salud física. Los investigadores observaron que parecía encontrarse una relación entre una forma de ser optimista y una buena salud cardiovascular (probablemente porque los optimistas tendían a cuidarse más).

Otros expertos relacionan también la actitud positiva con una esperanza de vida más larga. Según estos, la mente y no sólo el cuerpo, es clave para envejecer bien: ser positivos nos ayudaría a vivir más.  Según, el dr. doctor Eduardo Rodríguez Rovira, presidente de la Fundación Edad y Vida, “las personas depresivas sufren una tasa de mortalidad 1,5 veces superior a la población de referencia”.

Las últimas investigaciones aún van más lejos al relacionar el estado de ánimo y la salud: un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard asocia el optimismo con un menor riesgo de las mujeres de morir por cáncer, enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular, entre otras patologías.  Analizando los datos del seguimiento de la salud de 70.000 mujeres durante casi una década, en el marco del Nurse Health Study, los investigadores de concluyeron que las mujeres más positivas y optimistas mostraban hasta un  52% menos de riesgo de morir de infección, un 38% menos posibilidades de fallecer de enfermedad cardiaca o respiratoria y un 16% menos de hacerlo de cáncer. Según el director del estudio, Eric Kim, estos sorprendentes resultados no se deben sólo a que las personas más optimistas se cuidan más ( suelen tener hábitos más saludables, duemen mejor, comen más equilibradamente etc), si no que además se había encontrado correlación con indicadores como mayores niveles de antioxidantes que protegen a las células de daños o menor inflamación.

Desde la psiquiatría también se ponen sobre la mesa los beneficios de una “mente positiva” para la salud. Por ejemplo, el psiquiatra e investigador Luis Rojas Marcos cree que el pensamiento positivo y la tendencia a compartir y contarnos lo que nos pasa favorece las defensas naturales del organismo, mientras que los estados de ánimo bajos asociados a una actitud más pesimista ante la vida alteran el sistema inmunológico y pueden contribuir a producir enfermedades. En su libro “La fuerza del Optimismo”, el Dr. Rojas Marcos  nos enseña cómo pensar en positivo para desarrollar al máximo las oportunidades de vivir sanos y felices.

Ahora bien: aun cuando la alegría, la actitud positiva y el optimismo tengan evidentes beneficios para nuestro bienestar, no debemos caer en pensar que es la panacea para todo. Las enfermedades no se “curan” con fuerza mental, ni actitud positiva: se curan con un tratamiento que ataje su causa o repare los daños.  El optimismo no puede curar las enfermedades, como comenta el psicólogo Antonio Vallés, aunque sí puede “proporcionar al cuerpo más recursos bioquímicos para luchar contra ella”

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Cómo tener una mente positiva

Aunque de entrada no tengamos una personalidad marcadamente optimista (parece ser que también hay un componente genético en esto: hay genes, como el 5httlpr, que regulan la absorción de la serotonina, hormona de la felicidad), la buena noticia es que podemos entrenarlo: podemos aprender a ser más positivos.

La base biológica puede ser modificada por nuestras experiencia, aprendizajes y factores sociales y culturales. Para los expertos, no hay que confundir el optimismo con falta de realismo o ingenuidad. Ser un iluso no es lo mismo que ser optimista: el optimista espera lo mejor, pero no se trata de hacer castillos en el aire. Una perspectiva optimista debe ser compatible con la sensatez, no opuesta.  “El optimismo es una forma de sentir y de pensar que nos ayuda a gestionar nuestros recursos y a luchar sin desmoralizarnos para superar situaciones adversas; está demostrado que los optimistas, antes de tomar decisiones importantes, sopesan tanto los aspectos positivos como los negativos, mientras que los pesimistas se limitan a ver únicamente los negativos”, comenta el dr. Rojas Marcos.

Por otro lado, los que nos seguís ya sabéis que existe relación también entre lo qué comemos, los nutrientes y el estado de ánimo: una dieta rica en triptófano, aminoácido precursor de la serotonina, puede contribuir a que veamos el vaso medio lleno y no medio vacío.

Ventajas de una mente positiva

Ser optimista, además de los beneficios para la salud que hemos comentado, tiene otras cuantas ventajas:

Sin miedo a los retos. Los retos les motivan, no les agotan, porque cuentan con mayor resiliencia que les ayuda a superar los posibles obstáculos.

Menos estrés Al no esperar continuamente lo peor, evitan angustiarse ante al futuro o preocuparse en exceso por un problema que aún no han llegado.

Más eficaces. Al encarar los posibles problemas con menos miedos, resultan más eficaces en el ámbito laboral y en las relaciones sociales.

Se cuidan más. Las personas optimistas tienden a prestarse más atención y suelen tener hábitos de vida más saludables que los pesimistas.

Son más sociables. En general, tienen a relacionarse más fácilmente y así pueden tejer una red de apoyos que les ayudará en momentos complicados.

Mood food: nutre tu felicidad

 

Dieta y felicidad parecen dos conceptos totalmente enfrentados, ¿verdad? Pues  hoy os revelaremos que en realidad tienen mucha más conexión de lo que parece. Seguro que no dudáis del poder de algunos alimentos para provocarnos momentos de  genuino placer y, especialmente en las fechas navideñas que acabamos de dejar atrás, la comida habrá sido la protagonista de muchos de los mejores ratos. ¡Pero. . . la dieta de la felicidad va mucho más allá de lo ricos que están los platos de mamá!

La dieta de la felicidad se conoce también como mood food. El término  anglosajón moodfood se utiliza para describir una tendencia gastronómica nacida en Japón hace ya más de una década, y que defiende que ciertos alimentos pueden, de manera natural,  hacernos sentir más felices, y no sólo por su sabor.    Desde entonces, el movimiento de los alimentos felices se ha puesto de moda e incluso se han publicado recetarios y libros al respecto, que explican cómo la cocina y una buena alimentación puede contribuir al bienestar físico, anímico y espiritual.

Los alimentos felices son aquellos que contienen  nutrientes que, de alguna manera, contribuyen  a mantener en forma  no sólo nuestro cuerpo, sino también nuestra mente.  Y todo ello tiene su explicación:  todos los nutrientes que contiene un alimento tienen funciones más allá de la mera  reposición de energía, y muchos le van genial a nuestro cerebro y a nuestro estado anímico y emocional.  Por ejemplo,  el triptófano, uno de los 9 aminoácidos esenciales y presente en muchos alimentos,  se emplea en la fabricación de la serotonina, un neurotransmisor con un importante papel en la regulación del estado del ánimo. Minerales como el magnesio,   abundante en alimentos como las espinacas o los frutos secos, contribuyen a un adecuado funcionamiento psicológico.

Tradicionalmente, a muchos alimentos se les atribuyen beneficios para nuestra mente: por  se habla de las nueces como superalimentos para el cerebro, por su alto contenido en ácidos grasos omega 3. También os sonará el poder para la memoria, según la sabiduría popular, de las pasas. Y el chocolate (sobre todo en las películas), es considerado como un antidepresivo ideal para afrontar pequeños disgustos y aliviar penas ¡bien lo sabía Bridget Jones! En realidad, el contenido en triptófano y en magnesio del chocolate podría explicar su papel en el humor, más allá de su delicioso  sabor.  La soja, legumbre muy utilizada en la cocina asiática, es especialmente rica en triptófano ¡quizás por ello la corriente de mood food surgiera en el país del sol naciente!

Aunque no creemos que haya ningún alimento “mágico” que pueda proveernos de felicidad instantánea,  cierto es que para un buen funcionamiento tanto de nuestro cuerpo como de nuestra mente es necesario seguir una dieta equilibrada que cubra todas nuestras necesidades.  No se trata sólo de reponer energía, si no que debemos  procurar que nuestra dieta sea lo más completa y balanceada posible para que nos aporte todas las vitaminas, minerales, ácidos grasos, aminoácidos y demás nutrientes para mantener cuerpo, mente (y estado de ánimo) en forma.  ¡Hay que cuidarse!

Descubre en esta galería algunos de los alimentos ricos en triptófano  o magnesio que nunca faltarían en la dieta de la felicidad. 

 

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Cómo meditar en un minuto

Hoy aquí en el blog del triptófano os vamos a hablar de otra de las herramientas que más fácilmente podéis utilizar para  mejorar vuestro estado emocional y anímico; la meditación.

La meditación es mucho más que una técnica de relajación para aliviar el estrés. Podríamos decir que meditar no sólo es bueno para el cuerpo, si no sobre todo,  para la mente y el alma. Es el arte de la atención plena.  La  meditación es una práctica muy antigua: los humanos la han utilizado durante siglos, y en su vertiente más espiritual,  forma parte integral de muchas  religiones y creencias, como el budismo y el hinduismo. Sin embargo, la meditación no tiene por qué tener un propósito religioso ni  es necesario seguir a ningún “gurú”. La meditación no excluye a nadie: de hecho, cualquier persona puede practicar  técnicas de  meditación  y enfocarlas en el mantenimiento de la salud física y mental, e incluso  puede aplicarse en el ámbito laboral o de los negocios. En lugares tan diametralmente opuestos a la filosofía zen, como Wall Street o Silicon Valley, ya se habla de la “revolución silenciosa” y los brókers reciben clases magistrales de meditación. . . que en realidad no requieren más que unos minutos!

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Hay muchísimas variantes y tipos de técnicos de meditación: para el no iniciado pueden resultar complicadas o podemos pensar que no tenemos tiempo para practicarlas debido al ritmo frenético de nuestro día a día. No obstante, hay técnicas y ejercicios de meditación que no requieren más que un minuto. Con sólo un minuto podremos percibir las sensaciones de calma, tranquilidad, bienestar y mejora de la concentración  que aporta la meditación. ¿Tenéis un minuto?  Si lo estáis invirtiendo leyendo este post, significa que sí. Concedeos un minutito más y acudid a youtube: encontraréis cientos de tutoriales o métodos para practicar meditación o mindfulness que no requieren más que vuestra voluntad y quizás, eso sí, cierta disciplina.   Por ejemplo, aquí Elsa Punset nos explica una técnica de meditación que sólo requiere un minuto. Además podrás aprender más sobre los beneficios de la meditación para nuestra salud, nuestro estado de ánimo y nuestro equilibrio emocional. Quiérete y empieza a andar por el camino hacia la felicidad. practicando meditación o mindfulness. ¡ Y recuerda que lo más interesante es el viaje!

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Neurotransmisores de felicidad

¿Cuántas veces has oído aquello de que la serotonina es la “hormona de la felicidad”? ¿Sabías que además de la serotonina hay otras sustancias que tu cuerpo genera naturalmente y que, por su relación con el estado de ánimo o las emociones, ayudan a ser feliz? Te contamos cuáles son  y cómo potenciarlas naturalmente:

Serotonina

Los que nos seguís aquí en el blog del triptófano, ya la conocéis bien. La serotonina es  la molécula del humor, del bienestar, por su papel de regulación del estado del ánimo.  La produce nuestro cuerpo a partir de aminoácidos como el triptófano.  Niveles bajos de serotonina se asocian a depresión, estado de ánimo bajo de o insomnio. La serotonina además tienen funciones en la regulación  de la temperatura, el sueño o el apetito.  Cuando la serotonina  está equilibrada, produce una sensación de bienestar, optimismo, relajación, autoestima y concentración.

Cómo potenciarla: Por un lado, haciendo ejercicio en la naturaleza y practicando técnicas de relajación y meditación como el yoga. Como  nuestro organismo no produce triptófano, el aminoácido precursor de la serotonina, hay que aportarlo a través de la alimentación. Algunos alimentos que contienen triptófano son los lácteos, los huevos, el queso, los plátanos, el chocolate, la soja.

 Las endorfinas

Las endorfinas, como la serotonina, funcionan en nuestro cuerpo como neurotransmisores. Y como ella también, se genera en nuestro organismo a partir de la alimentación. Las endorfinas tienen efecto analgésico, proporcionan tranquilidad y buen humor. Liberamos endorfinas , por ejemplo, tras hacer deporte.

Cómo potenciarlas: Practicando deporte y realizando cualquier actividad que nos gusta, por ejemplo,  escuchando música, caminando, bailando, practicando yoga, riendo, jugando. . .

La dopamina

La dopamina es el neurotransmisor responsable de las sensaciones placenteras por excelencia.  También está involucrada en la coordinación de los movimientos musculares, en la toma de decisiones y en la regulación del aprendizaje y la memoria.  Lo más curioso (por cierto, sin dopamina no sentiríamos curiosidad) es que no hace ni un siglo que se descubrió su papel como neurotransmisor.  La dopamina también nos estimula a buscar actividades agradables y placenteras. Según  algunas investigaciones, la dopamina es la responsable de los sentimientos de euforia cuando nos enamoramos. Además de todas estas funciones más relacionadas con las emociones, la dopamina  es muy importante para la función motora del organismo. Como fármaco, se utiliza en el tratamiento de enfermedades como la enfermedad de Parkinson.

Cómo potenciarla: En general,  con todas las cosas que nos provoquen placer.

La oxitocina

Se conoce  más como la hormona del parto y la lactancia,   pero la oxitocina  tiene además un papel de neurotransmidor y está involucrada en todas las relaciones humanas. Por ejemplo, está implicada en comportamientos relacionados con la confianza, la empatía , la generosidad, la formación de vínculos, o la compasión. Su presencia interviene también  en la regulación del miedo.

Cómo potenciarla: Se produce de forma natural cuando hablamos con amigos o personas que nos quieren, ante expresiones de afecto . . . ¡Hay que pasar tiempo con las personas con las que queremos y que nos quieren!

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¡Se busca la canción más positiva!

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¿Cuáles son las canciones más positivas? ¿Sois de los que pensáis que la música nos puede hacer un poco más felices, aunque sea por un rato? Si es así, estáis en el sitio adecuado: ya sabéis que en este blog nos encanta la música y más la que nos pone las pilas, nos levanta el ánimo o nos ayuda a hacer que un día un poco gris se convierta en brillante.

Hoy queremos recordaros que Triptomax, suplemento alimenticio con triptófano, magnesio y hierro,  sigue a la búsqueda de la canción más positiva para completar su lista de canciones de buen rollo. Gracias a todos los que habéis participado en su elaboración, ya casi hay 50 temazos rompepistas. . .pero ¡queremos más! No dejes que esto se convierta en la búsqueda del arca perdida y participa añadiendo tu canción: os animamos a todos a participar y hacer la lista aún más larga, para completar  y formar toda una sesión que nos ponga las pilas y nos haga, como dice otra canción, ver que, en el fondo, incluso en los peores días, al final siempre sale el sol 🙂

¡¡Y atención!! Por si no acabéis de verlo claro,   y os falta un empujoncito para lanzaros, recordad que tal como os contábamos en facebook, si añadís vuestras canciones preferidas antes del próximo lunes 29 de mayo, aún entraréis  en el sorteo de 2 suscripciones premium  de 6 meses a Spotify.

¡Que la música os acompañe!

Musicoterapia: canciones para empezar un nuevo año

Decía el filósofo Platón que la música es para el alma lo que la gimnasia es para el cuerpo. No hay duda de que de la música, de todas las artes, es quizás la que más directamente conecta con nuestros sentimientos.   Escuchamos música desde que nacemos (e incluso antes): los bebés reaccionan a melodías y estímulos sonoros incluso antes de reconocer las voces de sus padres.  La música está considerada entre los elementos que causan más placer:  al escuchar música nuestro cerebro libera dopamina, un neurotransmisor que, como la serotonina, está muy relacionado con nuestro estado de ánimo y emociones. Comprobar la efectividad de la música para mejorar nuestro estado de ánimo es muy fácil: prueba a ponerte canciones que te gusten y que te impulsen a cantar o bailar en un momento en que te sientas triste, aunque no te apetezca. Seguro, que aunque sea por un momento, te sientes instantáneamente mejor. Ten en cuenta que se ha demostrado que la música puede jugar un papel  positivo incluso en el tratamiento de algunas enfermedades, por ejemplo, se ha investigado qué puede aportar  la  musicoterapia como coadyuvante en las terapias de rehanilitación de algunas enfermedades neurológicas, como el Parkinson.

La música puede arreglarte un mal día. También puede estropeártelo o ponerte más triste si no eliges bien ;), pero como queremos empezar bien este nuevo 2016, os dejamos una lista de canciones positivas para empezar con buen pie 2016. Todas son muy diferentes, de distintas épocas, géneros y estilos, pues todos no somos iguales, y nos motivaran diferentes cosas. Os avisamos que no son las típicas: queremos que sea una lista un poco diferente, más allá de las “10 canciones más positivas”. Esperamos que la disfrutéis!

1. I say a little prayer – Aretha Franklin

2. A quién le importa – Alaska

3. These boots ara made for walking – Nancy Sinatra

4. Let it happen- Tame Impala

5. Girls Just Wanna Have Fun – Cindy Lauper

6. Kokomo – The Beach Boys

7. I saw the light – Todd Rundgren 

8. Learn to fly – Foo Fighters

9. Sheena is a punk rocker – Ramones

10. Petula Clark – Downtown

11. Ace of Spades – Motörhead 

RIP Lemmy 😦