Midiendo la felicidad

Aunque parezca mentira, en Abril de este año, cientos de representantes de gobiernos en todo el mundo se reunieron en Nueva York para celebrar la segunda edición de la Conferencia de las Naciones Unidas de la Felicidad (2nd United Nations Conference on Happiness). El objetivo: hacer del concepto de la felicidad un índice mesurable e indicador del bienestar de un país, más allá de los indicadores ya conocidos como la productividad económica o los ingresos medios. Mirémoslo más en detalle:

Efectivamente, parece que el bienestar de una nación en general se deja desglosar en una serie de factores determinantes que de una forma sistemática se pueden medir y comparar. Prueba de ello es el primer Informe mundial de la felicidad presentado en abril de este año por las Naciones Unidas. El informe fue elaborado por el llamado “Earth Institute” con la colaboración especial de su director, Jeffrey Sachs, y presenta como principales determinantes la libertad política, una fuerte red de contactos sociales y la abstinencia de la corrupción en un país. Según los investigadores de la felicidad, estos tres factores juntos son más determinantes para el bienestar de una sociedad que, por ejemplo, los ingresos económicos de las personas. Aun así, países adinerados como Dinamarca, Noruega, Finalandia y los Países Bajos se encuentran entre los países “más felices” mientras que aquellos menos felices son evidentemente países más pobres como Togo, Benin, la República Centroafricana y Sierra Leona. Sorprendentemente, el estudio concluye que, aunque el promedio de la felicidad mundial ha aumentado, hay una serie de países cuyos habitantes no se encuentran más felices que en el pasado, entre ellos los Estados Unidos.

Aparte de estos datos agregados, el informe también detecta algunos factores individuales de la felicidad que nos parecen interesantísimos. Lo que más nos influye a nivel personal son, según los investigadores, la salud mental y física, así como el apoyo social directo (p.e. por una persona concreta como la pareja), la seguridad del trabajo y un entorno familiar estable. Así, el estudio desprende la siguiente conclusión: “Behaving well makes people happier.” (un buen comportamiento hace sentirse más feliz). Esta filosofía, así como el objetivo del estudio de prestar más atención a la felicidad y el bienestar a la hora de valorar el estado de un país y posibles iniciativas políticas, nos parece francamente una muy buena iniciativa. ¿Y a vosotros?

Foto | Camdiluv ♥ en Flickr