La depresión: el perro negro

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Parece que todos sabemos lo que significa el término “depresión” y tenemos claros los sentimientos y emociones de una persona deprimida ¿no? Vaya, pues si está deprimido, ¡que se anime, que salga a pasarlo bien!, es una de las cosas que primero pensamos. Sin embargo, con frecuencia el término “depresión” se aplica de manera errónea, o por extensión, a  simples oscilaciones en nuestro estado de ánimo (momentos o días  de tristeza, desánimo, pesimismo, miedo o tensión ante acontecimientos que percibimos como negativos en nuestras vidas o bien que la modifican de forma más o menos sustancial). Eso no es una depresión, en realidad. Estos sentimientos o emociones son, la gran mayoría de las veces, totalmente normales. Por ello tenemos sentimientos y somos humanos: nos reímos si algo nos parece divertido, lloramos cuando algo nos parece triste o nos duele, nos preocupamos cuando tenemos miedo a perder o al enfrentarnos a un problema etc . Sin embargo, la depresión, entendido desde el punto de vista estricto, es decir,  la depresión clínica, no es eso. No es nada tan simple, ¡ojalá lo fuera! Y desgraciadamente, la depresión clínica o depresión mayor no se pasa con un simple “anímate”, ni se alivia tan rápidamente con una pastilla como si fuera un pequeño dolor de cabeza. Una depresión es una enfermedad, pero que en lugar de afectar a nuestro cuerpo, afecta a nuestra mente. Puede tener diferentes causas, algunas orgánicas o funcionales,  otras no: hay todavía aspectos desconocidos de este trastorno. Puede tener diversos tratamientos y cada persona puede necesitar una terapia, medicamento o tratamiento diferente – o una combinación de varios –  en función de sus necesidades y de su caso concreto. Es decir: como todas las enfermedades. Como cualquier enfermedad, nadie tiene la culpa de tener una depresión. La depresión clínica puede afectar a cualquiera, sin distinción ninguna: ricos, pobres, altos, bajos, mujeres, hombres, niños,  celebrities, a tu vecino, a ése cómico tan famoso que tanto te hacía reír. . .La Organización Mundial de la Salud calcula que la depresión afecta a unos 121 millones de personas en el mundo, de las que sólo una cuarta parte pueden tener acceso a tratamientos, y calcula que 1 de cada 5 personas pasará un cuadro depresivo a lo largo de su vida. Como ves, son datos propios de un trastorno extremadamente frecuente, pero aún sí, la depresión clínica se trivializa. Muchos afectados se sienten culpables, tienen miedo a reconocer su enfermedad y no buscan ayuda, ya que se sienten incomprendidos y juzgados, por sí mismos y por su entorno.  Y si hay algo de certeza en la depresión, es que, para salir de ella, es muy importante pedir ayuda. Por eso, hoy compartimos con vosotros este excelente vídeo (también de la OMS) que explica de manera muy clara qué es una depresión clínica, qué sienten aquellos que la sufren, y las diferentes maneras de afrontarlo.

El valor de la amistad

Nos acercamos al 23 de abril cuando en algunas partes de España se celebra el Día de Sant Jordi. La celebración – en memoria de un noble a quien, según cuentan las leyendas, se le atribuyen diversas hazañas, entre ellas su triunfo sobre un dragón – tiene, al fin y al cabo, un objetivo esencial: brindar por la amistad. Este “afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato” (como lo define el Diccionario de la Lengua Española de la RAE) es uno de los vínculos fundamentales que determinan nuestra existencia. Una vida sin amigos no sería para nada deseable; el relacionarse con los demás forma parte de la naturaleza humana mientras el aislamiento va en su contra. En un estudio de la Mental Health Foundation británica, el Dr Andrew McCulloch afirma que la desconexión y la carencia de contactos sociales se pueden vincular a una salud mental y física débil. ¡Y la importancia de las amistades sigue creciendo! Como afirma McCulloch, el hecho de que más personas viven solas así como el incremento del uso de las nuevas tecnologías hayan derivado en que más personas, tanto jóvenes como mayores, sufran de soledad. En esta entrada nos preguntamos: ¿cuál es el valor de nuestra vida social? Continúa leyendo El valor de la amistad